Vacaciones en plena naturaleza
Durante el presente mes de agosto, los agroturismos se presentan movidos con los turistas que se acercan de diferentes puntos de la geografía española
AINHOA CALLEJA
TOLOSA. DV. El turista que se acerca a Tolosaldea se puede encontrar con numerosos agroturismos para pasar unas vacaciones tranquilas en plena naturaleza, pero en el municipio de Tolosa sólo existe uno, y funciona desde hace poco menos de un año. Se trata del agroturismo Korteta, a cinco minutos de la villa de Tolosa.
Asun Urkola es quien se encarga de llevar adelante este nuevo proyecto, y aunque es el primer verano que atiende y acoge a los visitantes y no puede comparar los datos con años anteriores, aporta su nueva experiencia.
Asegura que gran parte de los turistas proceden de Cataluña y Madrid, aunque también recibe muchas visitas de Andalucía y Bizkaia, así como de Francia, Italia y Estados Unidos. «Los vecinos vizcaínos se acercan sobre todo en invierno atraídos por la temporada de la sidra», aclara la encargada del agroturismo. Y en general, señala que todos los demás proceden de grandes ciudades, que prefieren el campo para descansar y que los hijos tengan un contacto directo con la naturaleza, que en algunos casos no conocen.
En plena naturaleza
En el barrio San Esteban, avanzando hacia la rotonda y tomando la mano derecha, en cinco minutos se llega al agroturismo Urkola. Ofrece 6 habitaciones dobles, una de ellas adaptada para minusválidos. «En agosto ha subido mucho la ocupación, pero aún así son estancias breves. Lo más positivo, -señala Asun-, es que tenemos clientes que repiten y otros que vienen recomendados por amigos, y eso nos da ánimos para continuar. Además, los hoteles, pensiones y otros agroturismos de Tolosaldea, me han llamado cuando ellos tienen llenas todas las habitaciones, y para una persona que empieza, es de agradecer».
Lo que más aprecia la gente que se acerca al agroturismo es el entorno, el silencio y la tranquilidad. Asun comenta que en el caserío tienen un rebaño de ovejas, se hacen quesos, alubias, mermeladas caseras, y todo esto lo aprecia mucho el turista.
«Los desayunos que ofrecemos son muy caseros y tienen opción a comprar productos de la tierra como la sidra, las alubias, quesos, mermeladas… Buscan el contacto con la naturaleza, que sobre todo los niños aprecian mucho porque no lo han vivido», asegura la encargada del agroturismo Korteta.
Entre las curiosidades que presenta este nueva casa, se encuentra el nombre de sus habitaciones, ligadas al entorno que les rodea. «Desde las ventanas de las habitaciones se divisan cinco montes y cada una recibe el nombre de uno de ellos. Tenemos la habitación Hernio, Uzturre, Otsabio, Balerdi y Txindoki. Además, a la sexta estancia, en la planta baja, la hemos bautizado con el nombre de Lizardi, en honor al monumento del poeta Lizardi, porque hay muchas personas que atraviesan un paseo cercano para visitar la escultura», explica Asun Urkola.
En el interior del caserío, los visitantes encuentran algunos rincones que Asun pensó serían útiles a los turistas. «El txoko de la lectura se utiliza mucho. Hay novelas, pero también una colección de libros sobre Euskal Herria, que les gusta consultar».
A pesar de que se busca un lugar arraigado a la naturaleza y a las tradiciones rurales, Internet se ha vuelto un servicio indispensable. De hecho, el 90% de los turistas trae el ordenador y la conexión WiFi les es muy útil. Además, la gran mayoría contacta con el agroturismo a través de su página web, que Asun se encarga de actualizar muy a menudo.
Por otra parte, la propietaria trata de estar al día de toda la oferta cultural y turística de la comarca y de la provincia. De este modo, mantiene informados a sus alojados sobre excursiones a Donostia, de las que vienen maravillados; a Hondarribia, a la feria de los sábados de Tolosa y las distintas rutas turísticas por la Parte Vieja, y numerosas actividades más. «Hemos convertido la entrada en una pequeña oficina de información y turismo», comenta Asun.
Entre otras anécdotas, cuenta la historia de cómo nació la idea del agroturismo. «El caserío estaba deshabitado, y el aita, lo tenía alquilado para el rebaño de ovejas. Cuando surgió la posibilidad de comprarlo, nació la idea de crear un agroturismo. Ahora, aunque no vivimos aquí, es un añadido al caserío de la familia que se encuentra unos metros más abajo», explica Asun Urkola.
Fuente: diariovasco.com