Iberia negocia con buenas cartas
La fusión de Iberia con British Airways está ya en la pista de despegue. Febrero será la fecha en la que la operación quede encarrilada tras las muchas idas y venidas que ha conocido este viejo romance. Escollos no le van a faltar, y algunos peliagudos, como el plan de pensiones de la aerolínea británica, un pozo negro que Iberia no quiere asumir si no es a cambio de minorar el valor de B, lo que haría una fusión casi a la par. Pero no parece que ahora le interese a ninguna de las dos romper este ya largo noviazgo, aunque aparezcan nuevos novios buscados para calentar la relación, como el de BA con Qantas, todo un despropósito que no aportaba casi nada.
Se trabaja ahora en asuntos de calado, como quiénes serán los dirigentes de la compañía fusionada, la ecuación de canje, ahora muy favorable para Iberia, rutas y destinos a suprimir… Iberia puede jugar fuerte porque su posición es muy favorable, desde su situación financiera, a sus ingresos, la antigüedad de sus aviones… algo que le permitirá ser una de la supervivientes de este sector, al que aún le quedan no pocos sobresaltos. Todo un éxito para quienes han pilotado la compañía que han visto a muchos competidores quedar por el camino, y los que quedan. De aquellas compañías de referencia de hace unos años, incluidas las todopoderosas americanas, pocas sobreviven, y algunas de ellas con las ayudas indisimuladas del Estado de turno. Y la reorganización seguirá, unas veces por la dura competencia de las de bajo coste o los vaivenes del petróleo. Europa será uno de los escenarios de batalla, con operaciones ya en marcha o que se adivinan, como la de una Alitalia alicaída.
La fusión Iberia-BA creará una de las compañías aéreas con futuro, por su alta complementariedad, aunque habrá ajustes inevitables. Uno de sus futuros dirigentes puede ser Miguel Blesa, ahora con su reelección en Caja Madrid en manos de Esperanza Aguirre, que cambia la ley para controlar la caja desde Sol. Es precisamente Blesa desde Caja Madrid, apoyada por El Corte Inglés, quien más ha tirado de este carro de la fusión, aunque la negociación recaiga en buena medida en Fernando Conte que se las tiene que ver con un duro Willie Walsh, CEO de BA.
La pesadilla del Sepla
Quien no ayuda otra vez es el Sepla, un sindicato todopoderoso que ha hecho doblar la rodilla a cuanto presidente de Iberia ha querido. Desde el 4 de diciembre Iberia ha tenido que cancelar más de 300 vuelos, más de 3.300 sufrieron retrasos y ha alquilado más de 80 aviones. Todo un despropósito que el Sepla, achaca a la escasez de pilotos para fechas como estas mientras que Iberia les acusa de huelga de celo, un paro encubierto, mientras se negocia el convenio. No retrasará la fusión la petición de mayor información por las autoridades aéreas norteamericanas sobre el acuerdo entre BA y American Airlines. Aunque si afecta también a Iberia y a otros socios como ellos de Oneworld. El acuerdo será un buen regalo de bodas para los recién casados.
fuente: ABC.es