Ryanair pide pista en El Prat

La aerolínea de bajo coste reclama mejores condiciones para desafiar a sus rivales

“La gran amenaza que planea sobre las aerolíneas de El Prat es el desembarco de Ryanair en Barcelona. También sería un golpe para Girona”. Es la advertencia lanzada hace unas semanas por un político catalán, que defendía con estas palabras la compra de Spanair por parte de empresarios e instituciones catalanas. Y es que los políticos catalanes, decididos a convertir El Prat en un aeropuerto intercontinental, hace tiempo que manejan la hipótesis de una Ryanair operando en Barcelona. La idea cobra fuerza.

La aerolínea irlandesa de bajo coste, la más agresiva en la guerra de precios ya consustancial al sector, inició negociaciones a primeros de año con AENA, el ente público que gestiona los aeropuertos en España, con la intención de comenzar a operar en el aeropuerto de El Prat, según confirmaron fuentes del gestor. “Hay infraestructuras y espacios de vuelo (slots) suficientes”, agregaron fuentes de AENA, que estrenará en breve la nueva Terminal 1 del aeropuerto barcelonés.

Pero Ryanair pide algo más que espacio. El presidente de la compañía, Michael O’Leary, explicó ayer en una entrevista con la cadena de televisión autonómica TV-3 que requieren “condiciones de bajo coste y servicios eficientes, que hoy no hay”, de modo que “la decisión está en manos de El Prat”.

La irlandesa comenzó en España operando sólo en aeropuertos secundarios, en los que obtiene ayudas de organismos locales, no como subvenciones, lo que sería ilegal, sino por la vía de inversiones en promoción de la ciudad. La Generalitat, por ejemplo, le ha garantizado más de 14 millones en ayudas para el periodo 2009-2011.

Pero también desembarcó en el aeropuerto madrileño de Barajas en 2006, sin contar con condiciones preferentes, y hace tiempo que anhela desembarcar también en Barcelona. ¿En qué lugar quedarían entonces los aeródromos de Girona y Reus, que Ryanair prácticamente monopoliza? O’Leary sostiene que su aterrizaje en Barcelona no implicaría un recorte de vuelos en los actuales centros catalanes en los que opera, pero el mercado, la demanda, tiene siempre la última palabra. Valencia, por ejemplo, ha perdido

Donde sí supondría un vuelco es en Barcelona, dado el escenario actual. Por una parte, un grupo empresarios y de instituciones catalanas ultima la compra de Spanair para potenciar El Prat como gran aeropuerto intercontinental y dinamizador de la economía, frente al envite del transporte de bajo coste, que supone alrededor del 40% del tráfico. Por otra, las compañías de vuelos baratos Clickair, participada por Iberia, y Vueling, de la familia Lara (Planeta), se van a fusionar para convertirse en una aerolínea rentable después de más de dos años haciéndose la vida imposible la una a la otra bajando tarifas para ganar clientes. Y a todo esto se añade una caída del tráfico aéreo general, más acusada en Barcelona (con un descenso del 22% en enero) que en el resto de los aeropuertos españoles, como consecuencia de la crisis económica y la competencia del tren de alta velocidad en la ruta Madrid-Barcelona.

Un feroz rival
Ryanair sería un feroz competidor a base de ofrecer, en general, los precios más bajos del mercado, a costa de recortar montones de servicios: desde hacer a los pasajeros cargar su propia maleta a la última ocurrencia que la compañía se plantea: cobrar por usar el lavabo. El año pasado, la irlandesa movió cinco millones de pasajeros desde Girona.

El presidente de la Generalitat, José Montilla, valoró a la intención de Ryanair: “Cuando las empresas deciden apostar por Cataluña es una buena noticia”.

Ryanair abandonó hace unos meses el aeropuerto de Valencia al no llegar un acuerdo sobre las condiciones económicas.

Fuente: elpais.com

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